Crónica de una gira que va más allá de la barbería

4 ciudades. 5 eventos. 3 barberos.
México, Argentina y España conectados por una misma pasión
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Las últimas semanas han sido una auténtica montaña rusa de emociones, aprendizaje y conexiones reales. He tenido la suerte de compartir esta gira con Diego y Cheche, dos profesionales y, sobre todo, dos personas con las que todo cobra aún más sentido.

Todo comenzó en Barcelona, con una cena entre amigos que marcó el inicio de algo especial. A partir de ahí, vivimos el show en el PSBI y una formación muy significativa para mí: volver al lugar donde hice mi primer show hace 15 años. Un momento de esos que te obligan a parar y mirar el camino recorrido.

La siguiente parada fue Madrid, en la Universidad Provaliance de la mano de Alex, gran amigo y anfitrión excepcional. La jornada arrancó de una manera única, con la guitarra de Alberto, artista y amigo, creando una atmósfera difícil de explicar con palabras. La formación fue simplemente increíble: energía, modelos, asistentes y marcas alineadas en una experiencia que va mucho más allá de lo técnico.

De Madrid viajamos a Alicante, a la academia de mi gran amigo Abel. Fue, sin duda, la formación con mayor asistencia de todas. Un formato diferente al que estoy acostumbrado, y aunque personalmente no fue el que más disfruté, sí fue una oportunidad más para seguir aprendiendo y compartiendo. Porque de eso se trata: crecer juntos.

La gira continuó con una parada en Vinarós, donde nos recibió nuestro querido Tian. Allí, Cheche presentó “La Lotería del Barbero”, una propuesta original, diferente y con un valor humano muy potente. De esos momentos que te recuerdan que esta profesión también va de crear comunidad.
Y como pasa siempre en este tipo de experiencias, en cuestión de horas todo termina. Cada uno vuelve a su rutina, pero con algo más dentro.

Para mí, este encuentro tenía un significado especial. Sentía que le debía este paso a mis amigos, especialmente después de mis cinco viajes a Argentina y todo lo vivido el año pasado. Era el momento de devolver, de estar, de compartir desde otro lugar.

Ahora toca algo igual de importante: parar. Ordenar ideas. Volver al foco.


Mi barbería.
Mis marcas.
Mi equipo.
Mi familia.
Y mi salud mental.
Porque al final, de nada sirve correr si no sabes hacia dónde vas.

cadadiacuenta